miércoles, 25 de junio de 2008

3 pasos vitales para vencer

El primer paso es reconocer que tienes un problema. Débora comenta: “Cuando lo analicé, me di cuenta de que mis sentimientos y mis hábitos eran iguales a los de las chicas anoréxicas. Fue terrible enfrentarme al hecho de que hacía las mismas cosas que ellas”.

Ahora bien, tal vez no quieras recuperarte. Puede que hayas desarrollado cierta dependencia, una especie de adicción.
Habla con tus padres o con algún adulto que pueda ayudarte. Las personas que te quieren no te avergonzarán. Al contrario, tratarán de ayudarte.

Claro está, la recuperación no es fácil. Muy probablemente
hará falta ayuda profesional. Pero hay que actuar. Una muchacha anoréxica que decidió hacerlo explica: “Un día me di cuenta de que los vómitos me estaban controlando. Pero no estaba segura de poder dejar de provocármelos. Finalmente di el paso más difícil que jamás había tenido que dar: pedí ayuda”.

¡Tú también puedes hacerlo!

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