Como grupo, tienden a ser personas emprendedoras y perfeccionistas que sobresalen en la escuela o en el trabajo. Después de tratar a más de 130 pacientes con anorexia, la doctora Hilde Bruch describe los sentimientos típicos de esas personas en su libro The Golden Cage (La jaula dorada): “Sientes gran temor a ser corriente, de término medio, común, no lo bastante buena. [...] Piensas que solo mereces la pena si haces algo muy especial, algo tan grande y deslumbrante que tus padres y las demás personas por las que te interesas se queden impresionados y te admiren por ser sumamente especial”.
Lee, que padeció de anorexia, admitió: “Intentaba hacer algo muy brillante y ser la mejor en todo lo que hacía”. Con frecuencia, esta lucha por ser perfecta se manifiesta en un ferviente deseo de agradar a otros, de ser la ‘mejor joven del mundo’.
Algo que en especial también puede hacer vulnerable a una mujer es su modo de ver el papel que desempeña en la sociedad. Aunque es cierto que también hay hombres que desarrollan trastornos del apetito, predominan las mujeres. El libro Surviving an Eating Disorder (Cómo superar un trastorno del apetito) explica: “Las muchachas con trastornos del apetito por lo general se han criado creyendo que no deberían exigir nada de nadie. Una buena chica es callada, pasa inadvertida y aprende a no manifestar lo que le molesta”. Pero ese tipo de educación hace que algunas piensen que no ejercen ningún control sobre su vida.
Para algunas mujeres, el siempre tratar de agradar a otros y al mismo tiempo reprimir su propio deseo de tomar el mando de su vida crea un conflicto interno que puede conducir a un trastorno del apetito. Dawn tenía un apetito desordenado e impulsivo y llegó a la bulimia, pero hoy está totalmente recuperada y explica: “Mi familia esperaba que lo hiciera todo a su manera, que yo fuese como ellos querían. Aunque por fuera daba la apariencia de estar segura de mí misma y ser muy inteligente, por dentro no era así en absoluto. Nunca me sentí capaz de cumplir con lo que esperaban de mí. No podía agradar a nadie, ni a mis amistades ni a mis padres. Entonces me di cuenta de que podía controlar algo: mi peso. Podía ganar peso y perderlo, podía hacer lo que quisiera con él. Eso me dio la sensación de que podía controlar mi vida. Si podía controlar eso, podría controlar todo lo demás”.
Lee, que padeció de anorexia, admitió: “Intentaba hacer algo muy brillante y ser la mejor en todo lo que hacía”. Con frecuencia, esta lucha por ser perfecta se manifiesta en un ferviente deseo de agradar a otros, de ser la ‘mejor joven del mundo’.
Algo que en especial también puede hacer vulnerable a una mujer es su modo de ver el papel que desempeña en la sociedad. Aunque es cierto que también hay hombres que desarrollan trastornos del apetito, predominan las mujeres. El libro Surviving an Eating Disorder (Cómo superar un trastorno del apetito) explica: “Las muchachas con trastornos del apetito por lo general se han criado creyendo que no deberían exigir nada de nadie. Una buena chica es callada, pasa inadvertida y aprende a no manifestar lo que le molesta”. Pero ese tipo de educación hace que algunas piensen que no ejercen ningún control sobre su vida.
Para algunas mujeres, el siempre tratar de agradar a otros y al mismo tiempo reprimir su propio deseo de tomar el mando de su vida crea un conflicto interno que puede conducir a un trastorno del apetito. Dawn tenía un apetito desordenado e impulsivo y llegó a la bulimia, pero hoy está totalmente recuperada y explica: “Mi familia esperaba que lo hiciera todo a su manera, que yo fuese como ellos querían. Aunque por fuera daba la apariencia de estar segura de mí misma y ser muy inteligente, por dentro no era así en absoluto. Nunca me sentí capaz de cumplir con lo que esperaban de mí. No podía agradar a nadie, ni a mis amistades ni a mis padres. Entonces me di cuenta de que podía controlar algo: mi peso. Podía ganar peso y perderlo, podía hacer lo que quisiera con él. Eso me dio la sensación de que podía controlar mi vida. Si podía controlar eso, podría controlar todo lo demás”.

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