martes, 25 de noviembre de 2008

Anorexia masculina

Hasta ahora la gran mayoría de estudios realizados sobre la anorexia, sus causas y sus consecuencias se centraban en pacientes femeninas adultas con la enfermedad bastante desarrollada. En éstas se vió que, en la mayoría de los casos, desarrollaban a corto plazo osteopenia (reducción de la calcificación de los huesos) y a largo plazo osteoporosis (aumento de la porosidad de los huesos), enfermedad que aumenta considerablemente el riesgo de fracturas.

Este nuevo estudio centrado en la anorexia masculina se ha publicado en el último número del Journal of American Academy of Child and Adolescent Psychiatry y ha procurado ampliar el conocimiento de estas repercusiones óseas en varones adolescentes. A lo largo del desarrollo de la investigación se observó que aquellos pacientes que sufrían anorexia nerviosa tenían una mayor reducción en la densidad mineral ósea que los adolescentes de la población general y sufrían, además, una deficiencia hormonal que afectaba de forma negativa al metabolismo del calcio y los huesos.

La conclusión final fue que, al igual que en el caso de las pacientes femeninas, la duración de la enfermedad era la variable que en mayor medida determinaba la pérdida de masa ósea, de modo que si los pacientes recuperaban totalmente el peso y la función hormonal, presentaban un incremento de masa ósea superior al normal compensado así, al menos en parte, la pérdida inicial.

Debido a que el adolescente continúa perdiendo masa ósea mientras está enfermo, se hace evidente la importancia de detectar de manera temprana la enfermedad y realizar un seguimiento posterior para conseguir alcanzar un peso y una función hormonal normal durante la adolescencia.

lunes, 24 de noviembre de 2008

¿Existe un tratamiento dietético para la anorexia?

Desde el punto de vista dietético y nutricional, los objetivos del tratamiento en la anorexia nerviosa son en primer lugar, detener la pérdida de peso y cubrir los requerimientos nutricionales mínimos de la persona.

Se ha de aportar progresivamente una mayor cantidad de alimentos básicos hasta llegar al nivel adecuado considerando la edad, sexo, talla y peso real al inicio del tratamiento.
Paralelamente se han de reestructurar los hábitos alimentarios de forma que su dieta sea completa, equilibrada y bien distribuida a lo largo del día.



Los alimentos a incluir en la alimentación diaria deben establecerse con arreglo a lo que la persona ingiere espontáneamente, aumentando su variedad y cantidad según tolerancia y evolución, por lo que su motivación y su disposición para aceptar las orientaciones dietéticas son esenciales.

Cualquier cambio en la alimentación debe realizarse lentamente para que de tiempo a que se establezcan los cambios psicológicos necesarios para la aceptación del aumento de peso.
La mejora del peso es un índice de evolución favorable aunque a veces la persona se intranquiliza si observa que es muy rápido, especialmente al inicio del tratamiento. Por ello se debe explicar que ese aumento inicial es debido a la rehidratación y no a un acumulo de grasa evitando así que la persona se angustie.

A la hora de introducir cambios en la alimentación hay que ser muy prudente y "negociar-pactar" con la persona afectada para hacerle entender que la intención no es "cebar", si no intentar que alcance un peso adecuado a sus necesidades individuales, poniendo metas a corto plazo. No es una actitud sensata presentar platos abundantes ya que no serán aceptados.

La introducción de alimentos inicialmente rechazados, debe realizarse gradualmente. Es imprescindible enseñar de nuevo a comer, procurando quitar de la cabeza que todo engorda; necesitamos "carburante" para poder funcionar, del mismo modo que los coches necesitan gasolina, hemos de alimentarnos bien para poder llevar a cabo un ritmo de vida normal.

En líneas generales se explicará la importancia de llevar a cabo una alimentación variada y completa, introduciendo cada día la cantidad suficiente de alimentos básicos necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Fuente de la información: http://www.consumer.es

domingo, 23 de noviembre de 2008

"Dietas milagro" para adelgazar: sin fundamento científico y con riesgo para la salud



Hola amigos. Surfeando por la web he encontrado un artículo muy interesante y serio con respecto al asunto de las llamadas "dietas milagro". El artículo original lo podéis encontrar en esta dirección de AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición).

http://www.aesan.msc.es/AESAN/web/destacados/dietas_milagro.shtml

El artículo dice lo siguiente:

"Frecuentemente aparecen nuevas dietas de adelgazamiento, difundidas a través de programas de televisión, revistas de moda, alimentación, etc., que tienen en común la promesa de una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo. Estas “dietas milagro”, frecuentemente, son fruto de la búsqueda de beneficios económicos más que de la promoción de una alimentación sana y equilibrada y son prescritas por personas sin conocimientos científicos ni profesionales en el campo de la nutrición.

En general, estas dietas inducen una restricción de la energía ingerida muy severa, que conduce a deficiencias en vitaminas y minerales, alteraciones del metabolismo y a una monotonía alimentaria que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud. Se caracterizan, pues, por las escasas calorías que aportan. Ante esta situación cercana al ayuno, el organismo reacciona compensando la falta de energía recibida con un aumento de la destrucción de las proteínas corporales, como fuente alternativa de energía, lo que provoca una pérdida de masa muscular y, por otro lado, la formación de sustancias peligrosas para el organismo cuando la dieta se prolonga en el tiempo.

Sin embargo, quien sigue estas dietas interpreta erróneamente la pérdida de masa muscular y, por tanto, de peso con el éxito del régimen escogido, pues dan resultados espectaculares al subirse a la báscula durante las primeras semanas. Esto se debe a que el tejido muscular es muy rico en agua, con lo que se elimina mucho líquido en la primera fase. En ocasiones este proceso se refuerza con el consumo de diuréticos (fármacos que promueven la excreción de orina), lo que conduce a una aún más llamativa pérdida de peso.

Un problema añadido de estas “dietas milagro” es que favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido (efecto “rebote” o “yo-yo”). La tendencia exacerbada a la recuperación del peso se produce porque las situaciones de ayuno ponen en marcha potentes mecanismos nerviosos y hormonales que se oponen a la pérdida de peso: mayor rendimiento del metabolismo corporal, con un mayor ahorro energético e incremento del apetito. Estos mecanismos conducen a una rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer de la forma habitual. Ese peso recuperado se debe predominantemente a la formación de tejido graso, que es, precisamente, el que origina problemas de salud y el que deberíamos reducir con la dieta (como se demostró ya en los experimentos realizados por el gran científico español de la nutrición Profesor Grande Covián hace 30 años).

Los signos que permiten reconocer una “dieta milagro” son.

- La promesa de pérdida de peso rápida: más de 5 kg por mes.
- Se puede llevar sin esfuerzo.
- Anunciar que son completamente seguras, sin riesgos para la salud.

En resumen, las dietas muy restrictivas, muy bajas en calorías, aunque consiguen que el peso disminuya a corto plazo, constituyen un riesgo inaceptable para la salud ya que pueden:

  1. Provocar deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales por la falta de consumo con los alimentos.

  2. Producir efectos psicológicos negativos.

  3. Desencadenan, incluso, trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), a veces de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.

  4. Favorecer el efecto “rebote” o “yo-yo”.

  5. Al abandonar estas dietas, las personas que siguen estas dietas no han aprendido a comer saludablemente y vuelven a las costumbres que les hicieron engordar.

Clasificación y descripción de las principales “dietas milagro”.

De forma general, las llamadas “dietas milagro” se pueden clasificar en tres grandes grupos:

  • Dietas hipocalóricas desequilibradas: en estas se incluyen la dieta de la Clínica Mayo, Dieta “toma la mitad”, Dieta Gourmet, Dieta Cero. Estas dietas provocan un efecto rebote, caracterizado por una rápida ganancia de peso, que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular. Esto obedece a que el metabolismo se adapta a la disminución drástica de la ingestión de energía mediante una disminución del gasto energético. Estos regímenes suelen ser monótonos, además de presentar numerosas deficiencias en nutrientes, sobre todo si se prolongan por largos períodos de tiempo.

  • Dietas disociativas: Dieta de Hay o Disociada, Régimen de Shelton, Dieta Hollywood, Dieta de Montignac, Antidieta, etc. Se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones. No limitan la ingestión de alimentos energéticos sino que pretenden impedir su aprovechamiento como fuente de energía con la disociación. Esta teoría carece de fundamento científico y los resultados obtenidos sólo obedecen a un menor consumo de energía. Además, este tipo de consumo es casi imposible porque no existen alimentos que solamente contengan proteínas o hidratos de carbono.

  • Dietas excluyentes: se basan en eliminar de la dieta algún nutriente. Estas dietas pueden ser: i) ricas en hidratos de carbono y sin lípidos y proteínas, como la Dieta Dr. Prittikin y la Dieta del Dr. Haas; ii) ricas en proteínas y sin hidratos de carbono: Dieta de Scardale, Dieta de los Astronautas, Dieta de Hollywood y la Dieta de la Proteína Líquida. Producen una sobrecarga renal y hepática muy importante; iii) ricas en grasa: Dieta de Atkins, Dieta de Lutz. Se conocen como dietas cetogénicas. Pueden ser muy peligrosas para la salud, produciendo graves alteraciones en el metabolismo.

A continuación presentamos alguna de las más conocidas “dietas milagro” para adelgazar, con sus principales características y potenciales riesgos para la salud:

Perder peso de forma saludable
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Pirámide NAOS
-Ver Pdf-

Glosario
-Ver Pdf-

Para saber más:

  • Marques-Lopes, G. Rusolillo, E. Lopes-Rosado, J. Bressan. “Dietas adelgazantes”. Revista Anales del Sistema Sanitario de Navarra, Vol. 25, Suplemento 1, 2002.

  • B. Moreno, E. Hernández, R. Ortega y T. Lajo. “Mitos, procedimientos y dietas milagro”. En: B. Moreno, S. Monereo, J. Álvarez. La obesidad en el tercer milenio. Madrid: Ed. Médica Panamericana, 2004.

  • C. Vazquez, A. I. de Cos, C López-Nomdedeu. Alimentación y nutrición. Manual teórico-práctico. 2ª Edición. Madrid: Ediciones Díaz de Santos, 2005.

  • Control de peso de forma saludable. Dirección General de Salud Pública y Alimentación. Comunidad Autónoma de Madrid. Madrid, 2007.

  • NHLBI Obesity Education Initiative Expert Panel on the identification, evaluation and treatment of overweight and obesity in adults. Clinical Guidelines on the identification, evaluation and treatment of overweight and obesity in adults. The evidence report. National Institute of Health, 1998.

  • SEEDO. “Consenso SEEDO´2000 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad , y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica”. Med Clin (Barc) 2000; 115: 587-97.

Información elaborada por un grupo de trabajo del Comité Científico de AESAN integrado por la Organización Médica Colegial (OMC), el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD)"


martes, 1 de julio de 2008

¿Adicción a beber agua?

El consumo excesivo de agua se denomina potomanía y puede ser síntoma de un desequilibrio psiquiátrico, ya que tiene aspectos en común con otros trastornos del control de los impulsos. Se trata de un trastorno relativamente desconocido, que consiste en un deseo frecuente de beber gran cantidad de líquido, de manera compulsiva y sin sentir en especial sed, y acompañado de una sensación placentera.

Cuando una persona es consciente de que bebe demasiada agua, alrededor de 7 o más litros, debería acudir al especialista en endocrinología con el fin de descartar cualquier trastorno hormonal u otra patología que afecte al área hipotalámica, lugar donde se encuentra el centro que regula la sed.

Beber cantidades exageradas de agua u otros líquidos, generalmente no causa hiperhidratación, siempre que la hipófisis, los riñones y el corazón funcionen con normalidad, ya que el organismo elimina el exceso. No obstante, como consecuencia de episodios repetidos y mantenidos de potomanía, se puede alterar el buen funcionamiento de los riñones, la composición de la sangre y el equilibrio de fluidos y electrolitos dentro del organismo.

El exceso de líquidos puede ocasionar que los componentes de la sangre se diluyan, y se produzca un desbalance en la concentración de electrolitos. La hiponatremia es una consecuencia grave que puede aparecer en caso de potomanía, y consiste en que el organismo concentra una cantidad muy baja de sodio en la sangre (natremia es inferior a 120 mEq/l). La hiponatremia grave impide el funcionamiento normal del cerebro, los músculos, los órganos y el metabolismo. El resultado puede provocar nauseas, cefaleas, letargia, convulsiones y coma.

El tratamiento
El tratamiento de la potomanía depende de la causa de base. Aún y todo, con independencia de la causa, se debe restringir el consumo de líquidos, a un litro y medio diario. En ocasiones, los médicos prescriben un diurético para aumentar la excreción de agua por parte de los riñones, aumentando el aporte de sodio en poco líquido.

domingo, 29 de junio de 2008

La anorexia está apareciendo en mujeres de más de 30

La agencia AP ha publicado una noticia muy interesante sobre el incremento de la cantidad de mujeres adultas, de más de 30, incluso más de 50, que buscan tratamiento para la anorexia. Los expertos creen que se debe al incremento de presión sobre las mujeres, aparte de una conciencia mayor sobre el problema alimenticio.

Hay tres tipos de mujeres maduras con anorexia: algunas acarrean un problema de desorden alimenticio desde hace años. Otras tienen ese desorden porque algún nuevo estrés en su vida lo ha sacado a la superficie, como por ejemplo un divorcio o la pérdida de algún ser querido. Un tercer grupo, el menor, incluye a las mujeres que desarrollan desordenes alimenticios en una etapa tardía de su vida.

Todo resulta bastante lógico ya que los desórdenes alimenticios generalmente son la respuesta ante un estrés significativo, y las mujeres de mediana edad pueden experimentar nuevos niveles de estrés que pueden hacer que los síntomas retornen, o sucede que las estrategias propias para paliar el asunto no surten efecto.

Por suerte, la repercusión de esta enfermedad en los medios anima a la gente a buscar ayuda.

sábado, 28 de junio de 2008

La anorexia a fondo

La AN forma parte de un grupo de trastornos caracterizados por una alteración del comportamiento alimentario (TCA) y que engloba también la bulimia y los trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE).

Los criterios diagnósticos del DSM IV son:

  • Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (peso inferior al 85% del esperado, no ganancia del peso esperado en prepúberes).
  • Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso.
  • Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
  • En mujeres pospuberales, presencia de amenorrea (ausencia de al menos tres ciclos consecutivos).
Distingue dos tipos:
  • Tipo restrictivo: durante el episodio no recurren regularmente a "atracones" (apetito irrefrenable) o purgas (vómitos inducidos o abuso de laxantes, diuréticos o enemas).
  • Tipo compulsivo/purgativo: durante el episodio recurren regularmente a atracones o purgas.
Los criterios diagnósticos del CIE-10 son:
  • Pérdida de peso significativa. En prepúberes, fracaso en la ganancia de peso esperable.
  • La pérdida de peso es autoinducida mediante evitación de alimentos que engorden y dos o más de los siguientes síntomas: vómitos autoinducidos, toma de laxantes, exceso de ejercicio físico, uso de inhibidores del apetito y/o diuréticos.
  • Una psicopatología específica según la cual persiste como idea sobrevalorada e intrusiva el horror a la gordura y/o la flacidez, y la paciente se impone un umbral de bajo peso.
  • Un trastorno que involucra el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal que se manifiesta en la mujer como amenorrea y en el varón como falta de interés sexual e impotencia. Puede haber niveles elevados de GH y cortisol, cambios en el metabolismo periférico de la hormona tiroidea y anormalidades en la secreción de insulina.
  • Si la aparición es prepuberal, se interrumpe el crecimiento. En las niñas no se desarrollan los pechos y hay amenorrea primaria, en los niños los genitales permanecen juveniles. Con la recuperación generalmente se completa la pubertad pero se retrasa la menarquia.
La edad de inicio suele estar entre los 12 y los 18 años y es mucho más frecuente en mujeres. La incidencia de la AN aumentó en las últimas décadas desde 0,37/ año/ 100.000 habitantes en los años 60 a 6,3/ año/ 100.000 habitantes en la década de los 80. Se estima que su prevalencia en España es del 0,3% en mujeres de 12 a 21 años. No existen datos paralelos respecto a la población masculina ni adulta de ambos sexos. Es casi inexistente en países del tercer mundo.

Existen múltiples estudios acerca de la etiopatogenia de la anorexia nerviosa, aunque todavía no se han encontrado resultados concluyentes. Se cree que se debe a la confluencia de varios factores que se dividen en:

  • Factores predisponientes: Entre los que se encuentran:
    • Factores individuales: se habla de una posible influencia genética apoyada por estudios de concordancia gemelar y por la presencia del gen 5HT-2A en un gran número de pacientes, activado en situaciones de malnutrición.
      Se detectó un aumento de la actividad serotoninérgica en pacientes con anorexia nerviosa lo que contribuye a la reducción de la ingesta y también parece relacionarse con alteraciones de la conducta.
      Se asocia con frecuencia a trastornos psiquiátricos, principalmente depresión mayor y trastorno obsesivo-compulsivo.
      Se encontraron casos de AN en niños con infección por estreptococo, en los que remitió la sintomatología tras el tratamiento de la infección.
      Con estudios de imagen (TAC, SPECT, etc) se vieron determinadas alteraciones anatómicas y metabólicas que podrían estar relacionadas con la aparición de anorexia.
    • Factores familiares: presencia de casos de alcoholismo y trastornos psiquiátricos en familiares de primer grado.
    • Factores culturales: el culto al cuerpo y los cánones de belleza de los últimos años.

  • Factores precipitantes: el más reconocido es el inicio de una dieta restrictiva.

viernes, 27 de junio de 2008

Luchan por la perfección

Como grupo, tienden a ser personas emprendedoras y perfeccionistas que sobresalen en la escuela o en el trabajo. Después de tratar a más de 130 pacientes con anorexia, la doctora Hilde Bruch describe los sentimientos típicos de esas personas en su libro The Golden Cage (La jaula dorada): “Sientes gran temor a ser corriente, de término medio, común, no lo bastante buena. [...] Piensas que solo mereces la pena si haces algo muy especial, algo tan grande y deslumbrante que tus padres y las demás personas por las que te interesas se queden impresionados y te admiren por ser sumamente especial”.

Lee, que padeció de anorexia, admitió: “Intentaba hacer algo muy brillante y ser la mejor en todo lo que hacía”. Con frecuencia, esta lucha por ser perfecta se manifiesta en un ferviente deseo de agradar a otros, de ser la ‘mejor joven del mundo’.

Algo que en especial también puede hacer vulnerable a una mujer es su modo de ver el papel que desempeña en la sociedad. Aunque es cierto que también hay hombres que desarrollan trastornos del apetito, predominan las mujeres. El libro Surviving an Eating Disorder (Cómo superar un trastorno del apetito) explica: “Las muchachas con trastornos del apetito por lo general se han criado creyendo que no deberían exigir nada de nadie. Una buena chica es callada, pasa inadvertida y aprende a no manifestar lo que le molesta”. Pero ese tipo de educación hace que algunas piensen que no ejercen ningún control sobre su vida.

Para algunas mujeres, el siempre tratar de agradar a otros y al mismo tiempo reprimir su propio deseo de tomar el mando de su vida crea un conflicto interno que puede conducir a un trastorno del apetito. Dawn tenía un apetito desordenado e impulsivo y llegó a la bulimia, pero hoy está totalmente recuperada y explica: “Mi familia esperaba que lo hiciera todo a su manera, que yo fuese como ellos querían. Aunque por fuera daba la apariencia de estar segura de mí misma y ser muy inteligente, por dentro no era así en absoluto. Nunca me sentí capaz de cumplir con lo que esperaban de mí. No podía agradar a nadie, ni a mis amistades ni a mis padres. Entonces me di cuenta de que podía controlar algo: mi peso. Podía ganar peso y perderlo, podía hacer lo que quisiera con él. Eso me dio la sensación de que podía controlar mi vida. Si podía controlar eso, podría controlar todo lo demás”.

jueves, 26 de junio de 2008

Ley francesa contra quienes incitan a la anorexia

Este artículo de EL PAIS.COM nos habla de una proposición de ley de nuestro país vecino. Interesante propuesta que deja patente la sensibilidad y preocupación de las autoridades por dicha enfermedad. Excelente modelo a imitar.

CITA DE ELPAIS.COM:

"La Asamblea francesa ha aprobado una proposición de ley que prevé multas de 30.000 euros y penas de hasta dos años de prisión para quienes inciten a la anorexia. La proposición asumida por el Legislativo francés pone en el punto de mira a los sitios de Internet que "provocan" que una persona anhele "una delgadez excesiva" y que promueven "restricciones alimentarias prolongadas" e, incluso, técnicas de auto mutilación con el fin de adelgazar.

Penas de hasta 45.000 euros

Pero las sanciones, que pueden subir hasta los 45.000 euros en caso de muerte, serán aplicables también a las revistas, blogs y otros medios de difusión desde los que se promueva la anorexia. La Asamblea francesa ha incorporado algunas enmiendas al texto presentado inicialmente. Entre ellas, una que tipifica el "delito de propaganda y publicidad en favor de medios para alcanzar una delgadez excesiva".

Despertar el compromiso social

La cámara francesa ha aprobado el texto apenas una semana después de que representantes del mundo de la moda, la publicidad y la comunicación y el Ministerio de Sanidad firmaran un código de buena conducta, voluntario, para combatir la anorexia. Una enfermedad que afecta a entre 30.000 y 40.000 personas en Francia.

Ahora, la propuesta tiene que pasar por el Senado antes de que se convierta en ley. Mientras tanto, diferentes responsables del Gobierno francés ya han mostrado su apoyo a la medida. Entre ellos, la ministra francesa de Sanidad, Roselyne Bachelot, que ayer aseguró que la proposición de ley permitirá "abrir un debate público en torno a esta enfermedad y despertar las conciencias". En su intervención, la política francesa arremetió sobremanera contra los medios "pro-ana" (pro anorexia) dirigidos a las jóvenes y que difunden "mensajes de muerte"."

miércoles, 25 de junio de 2008

Algunas claves para ayudar

MILLONES de familias de todo el mundo han tenido que hacer frente al problema de ver a un familiar padecer algún trastorno del apetito. La bulimia (apetito insaciable seguido de inducción al vómito o de uso de laxantes), la anorexia nerviosa (inapetencia prolongada o negativa a comer) y el apetito desordenado e impulsivo (consumo irreprimible de alimento) se han convertido en verdaderas epidemias en algunas zonas.

Más del 90% de los afectados por estos trastornos son mujeres, de cualquier condición —solteras o casadas— o edad —niñas, adolescentes, adultas e incluso abuelas.

Seguro que si una persona a la que usted aprecia padece un trastorno del apetito, querrá ayudarla. Ahora bien, pedir a una bulímica que no se exceda con la comida y que después no trate de librarse de las calorías mediante la inducción al vómito y el uso de laxantes es como pedir que deje de toser a una persona que ha contraído pulmonía. Antes de poder ayudar de verdad a alguien que padece un trastorno del apetito, hay que identificar y tratar los profundos desórdenes emocionales que suelen constituir la raíz del problema. Las buenas intenciones no bastan, hay que saber tratar la situación. Cuando se da esa circunstancia, por lo general habrá que recurrir a la ayuda especializada de un profesional competente.

Tratando el problema

No siempre es fácil descubrir que su hija, su esposa o su amiga padecen un trastorno del apetito, pues es posible que lo oculten. De todas formas, un trastorno del apetito no suele desaparecer por sí solo. Cuanto antes se aborde y se ayude a la persona que lo padece, más posibilidades habrá de recuperación.

No obstante, antes de hablar con una persona de la que se sospecha que padece uno de esos trastornos, piense con mucho cuidado qué va a decirle y cuándo es el mejor momento de hacerlo. Debe escoger un momento en que usted se encuentre calmado y no haya posibilidades de interrupción. Un mal enfoque —por ejemplo: amenazándola— solo conseguirá obstaculizar la comunicación y tal vez hasta empeorar la situación.

Cuando por fin hable con ella, no se precipite a juzgarla y sea específico. Quizás podría decirle: “Has perdido mucho peso. La ropa te queda grande. ¿Te ocurre algo?”. O: “Te oí vomitar en el cuarto de baño. Sé que no es agradable hablar de ello, pero quiero ayudarte. ¿Puedes ser franca conmigo? Yo también lo seré contigo”. Aunque ella se enfade o lo niegue, si usted se mantiene en calma, podrá persuadirla para que hable del asunto. Esta podría ser una meta realista para la primera conversación: conseguir que la enferma se sincere.

Si los miembros de la familia están excesivamente pendientes de su figura y se alaba a los hijos sobre todo por su apariencia o sus logros, existe el peligro de que se presenten trastornos del apetito. Por consiguiente, cuando en una familia haya alguien que padezca un trastorno del apetito, los demás familiares puede que tengan que volver a evaluar sus actitudes y prioridades. Es posible que todos deban hacer cambios a fin de solucionar el problema. Lo cierto es que una de las cosas que más contribuirán a la recuperación de la persona afectada es los esfuerzos de toda la familia.

Evite luchar para ver quién gana

Los padres de una joven anoréxica estaban tan exasperados, que literalmente trataron de meterle la comida por la fuerza, pero ella se resistió, y se alegró cuando vio que había logrado frustrar los esfuerzos de sus padres. Hay que reconocer que no se puede obligar a nadie a comer o a dejar de excederse con la comida. Cuanto más trate de obligarla, más obstinada se volverá.

“La situación empeoraba cada vez que insistía en que comiera —admitió Joe, cuya hija, Lee, estuvo a punto de morir de anorexia—. Tuve que dejar totalmente a un lado el tema de la comida.” Ann, su esposa, explicó lo que por fin benefició a su hija: “La ayudamos a darse cuenta de que era capaz de controlar su vida sin tener que recurrir a tales extremos, y de ese modo salvó la vida”. Con prudencia, haga que el tema de la comida deje de ser la cuestión principal. Ayude a la enferma a comprender que no come por el bien de usted, sino por el suyo.

Ayúdela a adquirir confianza en sí misma

La mayoría de las personas que padecen trastornos del apetito son perfeccionistas. Muchas apenas han experimentado fracasos en su vida. A veces son los padres quienes, con la mejor de las intenciones, han contribuido al problema. ¿Cómo? Siendo demasiado protectores, tratando de resguardar a su hija de cualquier adversidad.

Los padres han de ayudar a su hija a darse cuenta de que los errores que ella comete son parte de la vida y no constituyen un factor determinante en lo que vale como persona. Si a una niña se le enseña que las derrotas son normales y transitorias y pueden superarse, no se sentirá abrumada por la adversidad.

Los padres también deben aceptar y reconocer que cada hijo es diferente. Deben permitir que desarrollen su propia individualidad. No trate de hacer que su hija encaje en un molde que usted ha predeterminado. Para vencer un trastorno del apetito, ella debe percibir que se respeta y aprecia su individualidad.

3 pasos vitales para vencer

El primer paso es reconocer que tienes un problema. Débora comenta: “Cuando lo analicé, me di cuenta de que mis sentimientos y mis hábitos eran iguales a los de las chicas anoréxicas. Fue terrible enfrentarme al hecho de que hacía las mismas cosas que ellas”.

Ahora bien, tal vez no quieras recuperarte. Puede que hayas desarrollado cierta dependencia, una especie de adicción.
Habla con tus padres o con algún adulto que pueda ayudarte. Las personas que te quieren no te avergonzarán. Al contrario, tratarán de ayudarte.

Claro está, la recuperación no es fácil. Muy probablemente
hará falta ayuda profesional. Pero hay que actuar. Una muchacha anoréxica que decidió hacerlo explica: “Un día me di cuenta de que los vómitos me estaban controlando. Pero no estaba segura de poder dejar de provocármelos. Finalmente di el paso más difícil que jamás había tenido que dar: pedí ayuda”.

¡Tú también puedes hacerlo!

martes, 24 de junio de 2008

Test de anorexia

Hay que reconocer que la mayoría de las personas que quieren perder peso o estar en forma no padecen anorexia. No obstante, en vista de lo que estás leyendo, tal vez te preguntes si vas por ese camino. Para averiguarlo, hazte el siguiente test:

¿Me siento avergonzada o abochornada de mis hábitos o mis rarezas con la comida?

¿Oculto mis hábitos alimentarios?

¿Se ha convertido la comida en lo más importante de mi vida?

¿Me peso más de una vez al día?

¿Estoy dispuesta a correr riesgos con tal de perder peso?

¿He recurrido alguna vez a provocarme el vómito o al uso de laxantes o diuréticos?

¿Se ha visto afectada mi vida social por culpa de mis hábitos alimentarios? Por ejemplo, ¿prefiero estar sola para poder atracarme o purgarme en secreto?

Si después de este autoexamen te das cuenta de que tienes un problema, pregúntate:

¿Soy realmente feliz viviendo de esta manera?

¡Actúa ya!

Qué es la anorexia nerviosa

Bueno pues, ¿qué es la anorexia nerviosa? ¿Cómo la contrae la gente?, y ¿por qué es ésta tan difícil de tratar y curar? La falta de apetito no es nada extraordinario. A todos nos pasa que hay días en que no tenemos apetito. Esto se llama “anorexia”, palabra que se deriva del griego, que significa falta de apetito. Este período que es bastante común en la rutina normal de la vida se resuelve pronto cuando el cuerpo descansa, de modo que el apetito vuelve.

Sin embargo, sucede lo contrario en el caso de las personas que padecen de anorexia nerviosa. Según una obra de consulta tal “falta de apetito, que se atribuye a un grave desorden emocional, resulta en adelgazamiento”. ¡No es de sorprender que esta enfermedad pueda llevar tan fácilmente a la muerte! En términos médicos, la anorexia nerviosa se considera como un desorden sicosomático, es decir, un desorden que afecta tanto a la mente como al cuerpo.

Pero, para muchas personas, tal definición es una simplificación exagerada respecto a una enfermedad compleja de la cual todavía no se tiene pleno entendimiento. Puede acarrear gran sufrimiento físico y mucha angustia a todos los que padezcan de ella.