domingo, 29 de junio de 2008

La anorexia está apareciendo en mujeres de más de 30

La agencia AP ha publicado una noticia muy interesante sobre el incremento de la cantidad de mujeres adultas, de más de 30, incluso más de 50, que buscan tratamiento para la anorexia. Los expertos creen que se debe al incremento de presión sobre las mujeres, aparte de una conciencia mayor sobre el problema alimenticio.

Hay tres tipos de mujeres maduras con anorexia: algunas acarrean un problema de desorden alimenticio desde hace años. Otras tienen ese desorden porque algún nuevo estrés en su vida lo ha sacado a la superficie, como por ejemplo un divorcio o la pérdida de algún ser querido. Un tercer grupo, el menor, incluye a las mujeres que desarrollan desordenes alimenticios en una etapa tardía de su vida.

Todo resulta bastante lógico ya que los desórdenes alimenticios generalmente son la respuesta ante un estrés significativo, y las mujeres de mediana edad pueden experimentar nuevos niveles de estrés que pueden hacer que los síntomas retornen, o sucede que las estrategias propias para paliar el asunto no surten efecto.

Por suerte, la repercusión de esta enfermedad en los medios anima a la gente a buscar ayuda.

sábado, 28 de junio de 2008

La anorexia a fondo

La AN forma parte de un grupo de trastornos caracterizados por una alteración del comportamiento alimentario (TCA) y que engloba también la bulimia y los trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE).

Los criterios diagnósticos del DSM IV son:

  • Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (peso inferior al 85% del esperado, no ganancia del peso esperado en prepúberes).
  • Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso.
  • Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
  • En mujeres pospuberales, presencia de amenorrea (ausencia de al menos tres ciclos consecutivos).
Distingue dos tipos:
  • Tipo restrictivo: durante el episodio no recurren regularmente a "atracones" (apetito irrefrenable) o purgas (vómitos inducidos o abuso de laxantes, diuréticos o enemas).
  • Tipo compulsivo/purgativo: durante el episodio recurren regularmente a atracones o purgas.
Los criterios diagnósticos del CIE-10 son:
  • Pérdida de peso significativa. En prepúberes, fracaso en la ganancia de peso esperable.
  • La pérdida de peso es autoinducida mediante evitación de alimentos que engorden y dos o más de los siguientes síntomas: vómitos autoinducidos, toma de laxantes, exceso de ejercicio físico, uso de inhibidores del apetito y/o diuréticos.
  • Una psicopatología específica según la cual persiste como idea sobrevalorada e intrusiva el horror a la gordura y/o la flacidez, y la paciente se impone un umbral de bajo peso.
  • Un trastorno que involucra el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal que se manifiesta en la mujer como amenorrea y en el varón como falta de interés sexual e impotencia. Puede haber niveles elevados de GH y cortisol, cambios en el metabolismo periférico de la hormona tiroidea y anormalidades en la secreción de insulina.
  • Si la aparición es prepuberal, se interrumpe el crecimiento. En las niñas no se desarrollan los pechos y hay amenorrea primaria, en los niños los genitales permanecen juveniles. Con la recuperación generalmente se completa la pubertad pero se retrasa la menarquia.
La edad de inicio suele estar entre los 12 y los 18 años y es mucho más frecuente en mujeres. La incidencia de la AN aumentó en las últimas décadas desde 0,37/ año/ 100.000 habitantes en los años 60 a 6,3/ año/ 100.000 habitantes en la década de los 80. Se estima que su prevalencia en España es del 0,3% en mujeres de 12 a 21 años. No existen datos paralelos respecto a la población masculina ni adulta de ambos sexos. Es casi inexistente en países del tercer mundo.

Existen múltiples estudios acerca de la etiopatogenia de la anorexia nerviosa, aunque todavía no se han encontrado resultados concluyentes. Se cree que se debe a la confluencia de varios factores que se dividen en:

  • Factores predisponientes: Entre los que se encuentran:
    • Factores individuales: se habla de una posible influencia genética apoyada por estudios de concordancia gemelar y por la presencia del gen 5HT-2A en un gran número de pacientes, activado en situaciones de malnutrición.
      Se detectó un aumento de la actividad serotoninérgica en pacientes con anorexia nerviosa lo que contribuye a la reducción de la ingesta y también parece relacionarse con alteraciones de la conducta.
      Se asocia con frecuencia a trastornos psiquiátricos, principalmente depresión mayor y trastorno obsesivo-compulsivo.
      Se encontraron casos de AN en niños con infección por estreptococo, en los que remitió la sintomatología tras el tratamiento de la infección.
      Con estudios de imagen (TAC, SPECT, etc) se vieron determinadas alteraciones anatómicas y metabólicas que podrían estar relacionadas con la aparición de anorexia.
    • Factores familiares: presencia de casos de alcoholismo y trastornos psiquiátricos en familiares de primer grado.
    • Factores culturales: el culto al cuerpo y los cánones de belleza de los últimos años.

  • Factores precipitantes: el más reconocido es el inicio de una dieta restrictiva.

viernes, 27 de junio de 2008

Luchan por la perfección

Como grupo, tienden a ser personas emprendedoras y perfeccionistas que sobresalen en la escuela o en el trabajo. Después de tratar a más de 130 pacientes con anorexia, la doctora Hilde Bruch describe los sentimientos típicos de esas personas en su libro The Golden Cage (La jaula dorada): “Sientes gran temor a ser corriente, de término medio, común, no lo bastante buena. [...] Piensas que solo mereces la pena si haces algo muy especial, algo tan grande y deslumbrante que tus padres y las demás personas por las que te interesas se queden impresionados y te admiren por ser sumamente especial”.

Lee, que padeció de anorexia, admitió: “Intentaba hacer algo muy brillante y ser la mejor en todo lo que hacía”. Con frecuencia, esta lucha por ser perfecta se manifiesta en un ferviente deseo de agradar a otros, de ser la ‘mejor joven del mundo’.

Algo que en especial también puede hacer vulnerable a una mujer es su modo de ver el papel que desempeña en la sociedad. Aunque es cierto que también hay hombres que desarrollan trastornos del apetito, predominan las mujeres. El libro Surviving an Eating Disorder (Cómo superar un trastorno del apetito) explica: “Las muchachas con trastornos del apetito por lo general se han criado creyendo que no deberían exigir nada de nadie. Una buena chica es callada, pasa inadvertida y aprende a no manifestar lo que le molesta”. Pero ese tipo de educación hace que algunas piensen que no ejercen ningún control sobre su vida.

Para algunas mujeres, el siempre tratar de agradar a otros y al mismo tiempo reprimir su propio deseo de tomar el mando de su vida crea un conflicto interno que puede conducir a un trastorno del apetito. Dawn tenía un apetito desordenado e impulsivo y llegó a la bulimia, pero hoy está totalmente recuperada y explica: “Mi familia esperaba que lo hiciera todo a su manera, que yo fuese como ellos querían. Aunque por fuera daba la apariencia de estar segura de mí misma y ser muy inteligente, por dentro no era así en absoluto. Nunca me sentí capaz de cumplir con lo que esperaban de mí. No podía agradar a nadie, ni a mis amistades ni a mis padres. Entonces me di cuenta de que podía controlar algo: mi peso. Podía ganar peso y perderlo, podía hacer lo que quisiera con él. Eso me dio la sensación de que podía controlar mi vida. Si podía controlar eso, podría controlar todo lo demás”.

jueves, 26 de junio de 2008

Ley francesa contra quienes incitan a la anorexia

Este artículo de EL PAIS.COM nos habla de una proposición de ley de nuestro país vecino. Interesante propuesta que deja patente la sensibilidad y preocupación de las autoridades por dicha enfermedad. Excelente modelo a imitar.

CITA DE ELPAIS.COM:

"La Asamblea francesa ha aprobado una proposición de ley que prevé multas de 30.000 euros y penas de hasta dos años de prisión para quienes inciten a la anorexia. La proposición asumida por el Legislativo francés pone en el punto de mira a los sitios de Internet que "provocan" que una persona anhele "una delgadez excesiva" y que promueven "restricciones alimentarias prolongadas" e, incluso, técnicas de auto mutilación con el fin de adelgazar.

Penas de hasta 45.000 euros

Pero las sanciones, que pueden subir hasta los 45.000 euros en caso de muerte, serán aplicables también a las revistas, blogs y otros medios de difusión desde los que se promueva la anorexia. La Asamblea francesa ha incorporado algunas enmiendas al texto presentado inicialmente. Entre ellas, una que tipifica el "delito de propaganda y publicidad en favor de medios para alcanzar una delgadez excesiva".

Despertar el compromiso social

La cámara francesa ha aprobado el texto apenas una semana después de que representantes del mundo de la moda, la publicidad y la comunicación y el Ministerio de Sanidad firmaran un código de buena conducta, voluntario, para combatir la anorexia. Una enfermedad que afecta a entre 30.000 y 40.000 personas en Francia.

Ahora, la propuesta tiene que pasar por el Senado antes de que se convierta en ley. Mientras tanto, diferentes responsables del Gobierno francés ya han mostrado su apoyo a la medida. Entre ellos, la ministra francesa de Sanidad, Roselyne Bachelot, que ayer aseguró que la proposición de ley permitirá "abrir un debate público en torno a esta enfermedad y despertar las conciencias". En su intervención, la política francesa arremetió sobremanera contra los medios "pro-ana" (pro anorexia) dirigidos a las jóvenes y que difunden "mensajes de muerte"."

miércoles, 25 de junio de 2008

Algunas claves para ayudar

MILLONES de familias de todo el mundo han tenido que hacer frente al problema de ver a un familiar padecer algún trastorno del apetito. La bulimia (apetito insaciable seguido de inducción al vómito o de uso de laxantes), la anorexia nerviosa (inapetencia prolongada o negativa a comer) y el apetito desordenado e impulsivo (consumo irreprimible de alimento) se han convertido en verdaderas epidemias en algunas zonas.

Más del 90% de los afectados por estos trastornos son mujeres, de cualquier condición —solteras o casadas— o edad —niñas, adolescentes, adultas e incluso abuelas.

Seguro que si una persona a la que usted aprecia padece un trastorno del apetito, querrá ayudarla. Ahora bien, pedir a una bulímica que no se exceda con la comida y que después no trate de librarse de las calorías mediante la inducción al vómito y el uso de laxantes es como pedir que deje de toser a una persona que ha contraído pulmonía. Antes de poder ayudar de verdad a alguien que padece un trastorno del apetito, hay que identificar y tratar los profundos desórdenes emocionales que suelen constituir la raíz del problema. Las buenas intenciones no bastan, hay que saber tratar la situación. Cuando se da esa circunstancia, por lo general habrá que recurrir a la ayuda especializada de un profesional competente.

Tratando el problema

No siempre es fácil descubrir que su hija, su esposa o su amiga padecen un trastorno del apetito, pues es posible que lo oculten. De todas formas, un trastorno del apetito no suele desaparecer por sí solo. Cuanto antes se aborde y se ayude a la persona que lo padece, más posibilidades habrá de recuperación.

No obstante, antes de hablar con una persona de la que se sospecha que padece uno de esos trastornos, piense con mucho cuidado qué va a decirle y cuándo es el mejor momento de hacerlo. Debe escoger un momento en que usted se encuentre calmado y no haya posibilidades de interrupción. Un mal enfoque —por ejemplo: amenazándola— solo conseguirá obstaculizar la comunicación y tal vez hasta empeorar la situación.

Cuando por fin hable con ella, no se precipite a juzgarla y sea específico. Quizás podría decirle: “Has perdido mucho peso. La ropa te queda grande. ¿Te ocurre algo?”. O: “Te oí vomitar en el cuarto de baño. Sé que no es agradable hablar de ello, pero quiero ayudarte. ¿Puedes ser franca conmigo? Yo también lo seré contigo”. Aunque ella se enfade o lo niegue, si usted se mantiene en calma, podrá persuadirla para que hable del asunto. Esta podría ser una meta realista para la primera conversación: conseguir que la enferma se sincere.

Si los miembros de la familia están excesivamente pendientes de su figura y se alaba a los hijos sobre todo por su apariencia o sus logros, existe el peligro de que se presenten trastornos del apetito. Por consiguiente, cuando en una familia haya alguien que padezca un trastorno del apetito, los demás familiares puede que tengan que volver a evaluar sus actitudes y prioridades. Es posible que todos deban hacer cambios a fin de solucionar el problema. Lo cierto es que una de las cosas que más contribuirán a la recuperación de la persona afectada es los esfuerzos de toda la familia.

Evite luchar para ver quién gana

Los padres de una joven anoréxica estaban tan exasperados, que literalmente trataron de meterle la comida por la fuerza, pero ella se resistió, y se alegró cuando vio que había logrado frustrar los esfuerzos de sus padres. Hay que reconocer que no se puede obligar a nadie a comer o a dejar de excederse con la comida. Cuanto más trate de obligarla, más obstinada se volverá.

“La situación empeoraba cada vez que insistía en que comiera —admitió Joe, cuya hija, Lee, estuvo a punto de morir de anorexia—. Tuve que dejar totalmente a un lado el tema de la comida.” Ann, su esposa, explicó lo que por fin benefició a su hija: “La ayudamos a darse cuenta de que era capaz de controlar su vida sin tener que recurrir a tales extremos, y de ese modo salvó la vida”. Con prudencia, haga que el tema de la comida deje de ser la cuestión principal. Ayude a la enferma a comprender que no come por el bien de usted, sino por el suyo.

Ayúdela a adquirir confianza en sí misma

La mayoría de las personas que padecen trastornos del apetito son perfeccionistas. Muchas apenas han experimentado fracasos en su vida. A veces son los padres quienes, con la mejor de las intenciones, han contribuido al problema. ¿Cómo? Siendo demasiado protectores, tratando de resguardar a su hija de cualquier adversidad.

Los padres han de ayudar a su hija a darse cuenta de que los errores que ella comete son parte de la vida y no constituyen un factor determinante en lo que vale como persona. Si a una niña se le enseña que las derrotas son normales y transitorias y pueden superarse, no se sentirá abrumada por la adversidad.

Los padres también deben aceptar y reconocer que cada hijo es diferente. Deben permitir que desarrollen su propia individualidad. No trate de hacer que su hija encaje en un molde que usted ha predeterminado. Para vencer un trastorno del apetito, ella debe percibir que se respeta y aprecia su individualidad.

3 pasos vitales para vencer

El primer paso es reconocer que tienes un problema. Débora comenta: “Cuando lo analicé, me di cuenta de que mis sentimientos y mis hábitos eran iguales a los de las chicas anoréxicas. Fue terrible enfrentarme al hecho de que hacía las mismas cosas que ellas”.

Ahora bien, tal vez no quieras recuperarte. Puede que hayas desarrollado cierta dependencia, una especie de adicción.
Habla con tus padres o con algún adulto que pueda ayudarte. Las personas que te quieren no te avergonzarán. Al contrario, tratarán de ayudarte.

Claro está, la recuperación no es fácil. Muy probablemente
hará falta ayuda profesional. Pero hay que actuar. Una muchacha anoréxica que decidió hacerlo explica: “Un día me di cuenta de que los vómitos me estaban controlando. Pero no estaba segura de poder dejar de provocármelos. Finalmente di el paso más difícil que jamás había tenido que dar: pedí ayuda”.

¡Tú también puedes hacerlo!

martes, 24 de junio de 2008

Test de anorexia

Hay que reconocer que la mayoría de las personas que quieren perder peso o estar en forma no padecen anorexia. No obstante, en vista de lo que estás leyendo, tal vez te preguntes si vas por ese camino. Para averiguarlo, hazte el siguiente test:

¿Me siento avergonzada o abochornada de mis hábitos o mis rarezas con la comida?

¿Oculto mis hábitos alimentarios?

¿Se ha convertido la comida en lo más importante de mi vida?

¿Me peso más de una vez al día?

¿Estoy dispuesta a correr riesgos con tal de perder peso?

¿He recurrido alguna vez a provocarme el vómito o al uso de laxantes o diuréticos?

¿Se ha visto afectada mi vida social por culpa de mis hábitos alimentarios? Por ejemplo, ¿prefiero estar sola para poder atracarme o purgarme en secreto?

Si después de este autoexamen te das cuenta de que tienes un problema, pregúntate:

¿Soy realmente feliz viviendo de esta manera?

¡Actúa ya!

Qué es la anorexia nerviosa

Bueno pues, ¿qué es la anorexia nerviosa? ¿Cómo la contrae la gente?, y ¿por qué es ésta tan difícil de tratar y curar? La falta de apetito no es nada extraordinario. A todos nos pasa que hay días en que no tenemos apetito. Esto se llama “anorexia”, palabra que se deriva del griego, que significa falta de apetito. Este período que es bastante común en la rutina normal de la vida se resuelve pronto cuando el cuerpo descansa, de modo que el apetito vuelve.

Sin embargo, sucede lo contrario en el caso de las personas que padecen de anorexia nerviosa. Según una obra de consulta tal “falta de apetito, que se atribuye a un grave desorden emocional, resulta en adelgazamiento”. ¡No es de sorprender que esta enfermedad pueda llevar tan fácilmente a la muerte! En términos médicos, la anorexia nerviosa se considera como un desorden sicosomático, es decir, un desorden que afecta tanto a la mente como al cuerpo.

Pero, para muchas personas, tal definición es una simplificación exagerada respecto a una enfermedad compleja de la cual todavía no se tiene pleno entendimiento. Puede acarrear gran sufrimiento físico y mucha angustia a todos los que padezcan de ella.